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“Nos interesa contribuir a la construcción de la esfera pública e intervenir en ella”, señaló Celedón, destacando que la escultura pública permite comprender la ciudad como un archivo vivo, donde convergen historias, desplazamientos, instituciones y memorias que trascienden el objeto artístico.
La conversación contó con la participación de Varinia Brodsky, directora del Museo Nacional de Bellas Artes; Sergio Rojas, filósofo y académico de la Universidad de Chile; y Marcela Correa, escultora, quienes analizaron desde distintas perspectivas la representación artística en el espacio público.
Durante su intervención, Varinia Brodsky abordó la relación entre monumentos, memoria y representación ciudadana, poniendo énfasis en las ausencias históricas que persisten en el espacio público, particularmente la escasa presencia de mujeres en los monumentos nacionales. Asimismo, planteó que los monumentos también expresan aquello que una sociedad decide no recordar y destacó ejemplos internacionales, como Monumento vivo, de la artista guatemalteca Marilyn Boror Bor, y Fragmentos, de la colombiana Doris Salcedo, como nuevas formas de construir memoria colectiva.
Por su parte, Sergio Rojas invitó a repensar el papel del arte en la sociedad contemporánea, destacando su capacidad para cuestionar certezas y abrir nuevas formas de reflexión. El académico también analizó el concepto de espacio público en un contexto marcado por el individualismo y sostuvo que la cultura no puede reducirse únicamente a la preservación de objetos patrimoniales, sino que debe entenderse como una construcción colectiva y política.
En tanto, Marcela Correa compartió su experiencia como escultora y reflexionó sobre los desafíos que implica el desplazamiento de las obras desde el espacio protegido del taller hacia el espacio público. La artista cuestionó los criterios que históricamente han definido los concursos de monumentos, especialmente la predominancia de representaciones figurativas, y destacó la necesidad de explorar nuevas materialidades y lenguajes capaces de dialogar con las ciudades y sus habitantes.
El conversatorio también abordó casos emblemáticos del espacio público chileno, como los monumentos a René Schneider y Salvador Allende, además del debate en torno al plinto vacío del monumento al General Baquedano, analizando cómo estas obras reflejan disputas políticas, procesos de memoria y transformaciones en la forma de comprender el patrimonio.
La jornada concluyó con una reflexión sobre el museo y la ciudad como espacios abiertos al encuentro ciudadano. En ese contexto, Varinia Brodsky destacó la transformación del Museo Nacional de Bellas Artes hacia una institución más democrática y accesible, capaz de proyectarse como un espacio público al servicio de toda la comunidad.