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Durante su estadía, que se extendió entre septiembre y noviembre, el artista articuló una investigación centrada en el concepto de interdependencia, abordando las relaciones complejas entre actores humanos y no humanos en el territorio. Su trabajo se nutrió del diálogo con colectivos locales, activistas, académicos y organizaciones comprometidas con la defensa de estos ecosistemas.
Uno de los focos críticos de su análisis fue el impacto de la instalación de centros de datos en la zona, particularmente el de Google, cuyo consumo de agua —estimado por organizaciones locales en cifras muy superiores a las oficiales— ha intensificado la presión sobre los humedales. El uso de sistemas de enfriamiento por agua y la extracción desde napas subterráneas fueron identificados como factores relevantes en la progresiva degradación ambiental del sector.
El proyecto también puso en relieve el valor histórico, territorial y cultural de Quilicura, destacando prácticas como la cestería en totora, actualmente amenazada por la desaparición de estos ecosistemas. En este contexto, figuras como la artesana Elisa Muñoz Méndez fueron reconocidas como parte de una red de resistencia socioambiental que busca preservar tanto el patrimonio natural como las tradiciones locales.
En paralelo, Pitavy colaboró con organizaciones como Corporación Ngen y Resistencia Socioambiental Quilicura (RSQ), participando en iniciativas de educación ambiental, levantamiento de información sobre biodiversidad y actividades comunitarias. Entre los hitos recientes, destacó la declaración de ciertas zonas como humedales urbanos protegidos en mayo de 2025, en el marco de la Ley 21.202, resultado de un trabajo sostenido de investigación, documentación y articulación por parte de estos colectivos.
Como parte de su proceso artístico, el autor desarrolló un mural en formato tríptico que sintetizó visualmente las tensiones del territorio: desde la biodiversidad y las prácticas locales hasta la presencia de infraestructuras industriales. La obra fue presentada en instancias como el Congreso Socioambiental de Quilicura y utilizada como herramienta de difusión y reflexión.
La investigación tuvo además una vinculación directa con la Universidad Diego Portales. Durante su residencia, Pitavy presentó su trabajo en la Facultad de Arquitectura, Arte y Diseño, donde su exposición fue comentada por Andrea Josch, directora de la Escuela de Arte, y por la arquitecta Serena Dambrioso, quien ha investigado los data centers en Quilicura. Asimismo, participó en instancias académicas y colaborativas que reforzaron el carácter interdisciplinario de su propuesta.
La investigación también fue difundida en otros espacios académicos, como el Instituto Francés de Santiago y la Pontificia Universidad Católica, ampliando el alcance de la reflexión hacia distintos públicos.
El trabajo de Pitavy concluyó que la crisis de los humedales de Quilicura refleja una problemática global, donde fenómenos como el desarrollo de la inteligencia artificial, la expansión urbana y el cambio climático se entrelazan, evidenciando la necesidad urgente de repensar los modelos de desarrollo y las formas de convivencia entre especies.
La residencia dejó abierta la proyección de nuevas líneas de investigación, incluyendo estudios sobre fronteras ecológicas, enfoques decoloniales y aproximaciones interdisciplinarias que buscan comprender la complejidad de los ecosistemas contemporáneos desde una perspectiva crítica y situada.