Académicos de la Escuela de Arquitectura ganan concurso de sostenibilidad urbana en Concepción

Pedro Pedraza y Claudio Magrini lideran el equipo que logró el primer lugar en el certamen, con un proyecto que propone la restauración fluvial del entorno del río Andalién.

Habitando el (al) límite. Restauración Fluvial y Diseño Urbano, es el nombre del concurso que dos académicos de la Escuela de Arquitectura de la FAAD, Pedro Pedraza y Claudio Magrini, ganaron recientemente en Concepción, liderando un equipo que compitió con participantes de todo el mundo.

Organizado por el Centro de Ciencias Ambientales Eula y financiado por el Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes, el certamen mezcló arquitectura, diseño urbano, y ordenamiento del territorio, desde una perspectiva de sostenibilidad integral, y buscó el desarrollo de una propuesta que restaure el sistema fluvial del río Andalién en Concepción, considerando los asentamientos que recorre y las zonas de expansión urbana insertas en sus alrededores, situadas en zonas de riesgo y de alto valor ecológico.

De esta forma, el equipo a cargo de Pedraza y Magrini, y que estuvo compuesto a su vez por estudiantes de pregrado de Arquitectura y del Magíster Paisaje y Territorio UDP, presentó el proyecto Siembra Ribera, para el desarrollo de una ciudad sensible al agua, el cual, luego de una análisis del territorio a intervenir, evidenció la segmentación espacial de las funciones ecosistémicas de la cuenca como problema principal, proponiendo un sistema de crecimiento urbano alternativo, más autónomo y sustentable, menos dependiente de las centralidades urbanas clásicas, y cuyo sistema de organización mezcla la producción agroforestal con elementos territoriales de valor ambiental, como el pie de monte, los esteros, los canales de regadío y las áreas asilvestradas, concluyendo en un sistema urbano que apunta al desarrollo de viviendas de mediana densidad.

Según la propia descripción del proyecto “la propuesta apuesta a la reconstitución de unos ecosistemas interconectados (hídrico y vegetal) para poder garantizar un metabolismo ecosistémico equilibrado y brindar los servicios ambientales necesarios a las ciudades asentadas en el territorio. La conexión, o el enhebramiento, entre los distintos fragmentos será mediante corredores ecológicos con vegetación nativa, que en lo posible tratarán de conformar dedos, para así no solo garantizar un mayor perímetro coincidente con una mayor biodiversidad, sino también una mejor forma de entrelazar lo ecológico con el desarrollo urbano”.

Respecto a la naturaleza misma del certamen, el profesor Pedro Pedraza señala que “es un concurso de alta complejidad técnica dadas las escalas de análisis y desarrollo. Nos pone muy orgullosos el hecho de que los otros dos primeros lugares fueran de Francia y China, referentes a nivel mundial en temas de Landscape as Urbanism y/o Ecological Urbanism”, aludiendo a los altos estándares de la competición.

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