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La muestra propone una experiencia inmersiva que combina elementos escultóricos, tecnología y un entorno acuático intervenido por el artista. Como parte de la puesta en escena, la sala de exhibición fue completamente inundada, obligando a los asistentes a recorrer el espacio utilizando implementos especialmente dispuestos para la visita.
“La muestra destaca por una puesta en escena radical del espacio: la sala está completamente inundada, obligando al público a entrar con implementos dispuestos por el artista. Dentro, se encontrarán objetos escultóricos, obras que utilizan reconocimiento facial para reaccionar al movimiento y las expresiones faciales de los asistentes. La propuesta busca fusionar lo tecnológico con el entorno acuático en una experiencia física e incómoda”, explicó Alonso Bello.
La exposición busca tensionar la relación entre cuerpo, tecnología y percepción, incorporando obras interactivas capaces de responder en tiempo real a la presencia y gestualidad del público.