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La actividad fue presentada por Jorge Francisco Liernur y reunió además a Ludmila Crippa y Marcelo Faiden. El encuentro se articuló en torno a una pregunta central sobre el rol de las escuelas de arquitectura en el siglo XXI, con especial atención a los modos en que la historia y la crítica operan —o deberían operar— como dimensiones constitutivas de la enseñanza disciplinar.
En su presentación, Celedón tomó como eje la imagen del “jarrón chino” como metáfora del saber arquitectónico: un ensamblaje de fragmentos disímiles, saturado de referencias y signos que no responden a una tradición única, pero que confluyen en una estética de exceso y sentido. A partir de esta figura, la Decana reflexionó sobre la condición de la historia en los currículos de arquitectura, señalando que frecuentemente queda confinada a un curso específico dentro de la malla curricular, cuando debiera funcionar como una dimensión transversal e interna a cada ejercicio, proyecto y decisión disciplinar.
Asimismo, recuperó la práctica del archaeo —entendida como el estudio de edificios existentes y tipologías históricas como ejercicio de construcción de vocabulario disciplinar— para sostener que el archivo y la historia no constituyen un mero antecedente, sino una condición activa del proyecto arquitectónico. En ese marco, planteó que la historia debería comprenderse como el modo en que las escuelas construyen un cuerpo de trabajo común: una práctica colectiva capaz de volver legibles y comparables las prácticas dispersas, haciéndolas productivamente inestables.
Durante su exposición, Celedón también subrayó la necesidad de cuestionar la separación entre historia y práctica en la formación arquitectónica. Para ello, citó la idea formulada por Gilles Deleuze en su conversación con Michel Foucault, donde ambos plantean que teoría y práctica son términos relativos entre sí: la teoría constituye una forma de práctica y la práctica es efecto de los arreglos del saber.
La participación de la Decana se desarrolló en el marco de un coloquio orientado a reflexionar sobre los desafíos contemporáneos de las escuelas de arquitectura y el papel que cumplen la historia, la crítica y la producción de conocimiento en la formación disciplinar actual.